La resistencia es inutil. Una vez que entras en la tienda Apple -en mi caso la de 5th Ave de New York- no hay escapatoria. El vendedor, con una camiseta con su nombre y un iPhone en la mano con lector de tarjetas y de códigos de barras. Al pasar la tarjeta, se firma con el dedo en la pantalla. El recibo te llega inmediatamente por correo electrónico. Te activan el iPad en la tienda y puedes empezar a usarlo en cuanto tengas wifi. Sin wifi es un pisapapeles, la versión con conectividad 3G no sale hasta el mes que viene, y no era cuestión de esperar.
El aparato es sólido, bonito y responde rápidamente. La sensación subjetiva es que es mucho más fluido que el iPhone. La pantalla grande se hace cómoda y permite una navegación de dos paneles y un teclado usable. La resolución es de 1024×768, que se hace bastante cómoda en 10 pulgadas.
La localización al español es -por lo que se ve- perfecta, tanto en teclados como en mensajes en pantalla. Viene bastante pelado de aplicaciones. Navegador, fotos, correo, iPod, Calendario, contactos, notas, mapas y videos, además de los ajustes y enlaces a las tiendas y a youtube. Aún no he tenido tiempo de instalar nada más, pero luego pruebo y os cuento.
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